No ha sido un buen mes para el Metro de Medellín. Además de tener que lidiar con los dueños de las rutas del SIT y con varios cuestionamientos y quejas sobre el servicio que prestan actualmente, ha tenido que enfrentar un capítulo inédito en su historia manejando el pliego de peticiones del recién formado Sindicato de Trabajadores del Metro.
La formación del sindicato —que los directivos del Metro no vieron en ningún momento venir— reveló a la ciudadanía las quejas, reclamos y malestar de casi la tercera parte de empleados que ahora forman parte de él. Durante el último mes casi no ha habido medio de comunicación importante que no haya registrado los reclamos que hace el sindicato a las directivas de la empresa. De manera muy resumida el sindicato centra sus reclamos (en un pliego de 48 artículos) en el tema del maltrato recibido por parte de jefes y directivos y en el aspecto económico donde señalan grandes desigualdades de algunos empleados con respecto a otros que hacen la misma labor.
El tema es muy sensible. En este momento la etapa de conversaciones finalizó sin ningún acuerdo entre las partes. Hay acusaciones de parte del sindicato hacia las directivas del Metro de poner en riesgo su seguridad por recientes declaraciones que según ellos son inexactas y señalándolos como los únicos responsables si algo sucede. El Metro a su vez en sus comunicados señala que de ceder a las pretensiones del sindicato la propia estabilidad de la empresa y del servicio prestado sería gravemente afectada y que incluso los más afectados serían personas de los estratos uno, dos y tres. Ya se escuchan voces de un paro de empleados del Metro y no son pocos los ciudadanos que se imaginan el caos que se presentaría en la ciudad de hacerse realidad esta posibilidad.
Mientras tanto los usuarios quedamos en un sánduche en el que muy seguramente vamos a salir afectados. Creemos que mal haríamos en ponernos de una parte o de la otra en un asunto que por el momento atañe a dos partes. Cada cuál expresa sus argumentos y a decir verdad ambas posiciones a simple vista resultan muy razonables. Por lo que de acuerdo a esto es fácil deducir que o alguna de las dos partes está exagerando o alguna de ellas no nos está contando toda la verdad.
Cabe señalar en todo caso que por lo menos en el tema de las comunicaciones gana, sobrado, el sindicato. Con cuenta en Twitter, grupo en Facebook y sitio web en constante actualización la gente interesada en conocer detalles de su punto de vista tiene a su disposición toda la información. ¿Y el Metro? Bien, gracias. Dos comunicados y hermetismo y silencio a casi toda petición de respuestas por parte de los medios.
Por ahora a los usuarios nos queda esperar y desear que en este caso la sensatez, la razón y la inteligencia puedan vencer los obstáculos que impiden que en este momento las negociaciones entre Metro de Medellín y Sintrametro puedan llegar a feliz término.
En eso creo que todos estamos de acuerdo.
